Felicidad en el trabajo

 

Histórica y culturalmente, hemos sentido que trabajo y felicidad son dos términos muy difíciles de encajar.

Según informes realizados, destacan que actualmente el 60% de los españoles no son felices en su puesto de trabajo.

Pero ¿ Por qué nos cuesta tanto ser felices en nuestro trabajo ? ¿Podemos hacer algo para mejorar nuestra felicidad?

El primer error que solemos cometer, es pensar que tenemos varias vidas en paralelo. Pensar que tenemos una vida  personal, una vida profesional, una vida familiar…

Tenemos una única vida con diversos planos. Con lo cual, si en alguno de los planos somos infelices lo trasladaremos al resto de planos de nuestra vida.

Lo primero que debemos hacer es reconocer qué nos hace felices. Esto variará según edades, personalidades, aficiones, momento vital de la persona. Puede ser desde pareja, hijos, salud, bienestar, tiempo libre, aficiones, reconocimiento social, etc. También debemos reconocer lo que nos hace infelices para poder evitarlo.

Mejorar la felicidad en el trabajo, es una vía bidireccional, en la cual ambas partes (empleados/empresa) pueden aportar acciones para aumentar la satisfacción mutua y de esta manera generar una complicidad que ayudará a ser felices en el trabajo.

Por parte del empleado mostrar a la empresa su implicación, respeto por las decisiones de empresa, aumentar su productividad, participación, responsabilidad con sus tareas y resiliencia ante cambios o adversidades, serán acciones muy valoradas por la empresa.

Por parte de la empresa transparencia, reconocimiento, desarrollo, seguridad o flexibilidad en el horario serán cualidades muy valoradas por el empleado.

Ahí van algunos ejemplos de buenas prácticas:

  • Tener claro todo el equipo la misión, visión y valores.
  • Una organización feliz es responsabilidad de todos.
  • Conocer el modelo de negocio y velar todos por la rentabilidad.
  • Planificar el trabajo y enseñar a ser resilientes para adaptarse a los constantes cambios.
  • Comunicar de forma regular lo que sucede y qué es necesario cambiar.

Si cada uno puede poner de su parte para mejorar nuestra felicidad, ¿sería una tontería no hacerlo?