¡Búscate la vida!

Así se llama el libro en el que se basa este artículo. Un libro que intenta ofrecerte las herramientas necesarias para que puedas buscarte la vida y conseguir tus objetivos.

En mi caso personal, al tratarse de un concepto tan abstracto, he buscado ejemplos que expliquen concretamente que es buscarse la vida.

Uno de los ejemplos que he encontrado a nivel personal es mi familia, con el simple hecho de salir de su ciudad natal en busca de un futuro mejor, de unas condiciones laborales que les permitan darles a sus hijos una serie de beneficios, que generalmente se dan por hecho, pero que en distintos lugares aun es un privilegio.

Buscarse la vida en definitiva es, teniendo un objetivo o una meta clara, con la correspondiente motivación, conseguir las herramientas necesarias que te permitan llegar a conseguirlo. Asumir responsabilidades ante circunstancias que se plantean a diario.

Para buscarse la vida hay que tener una serie de actitudes que te permitan la consecución de tus objetivos, por ejemplo: Habilidades para dar respuesta ante situaciones que se te plantean, estar orientado a tus objetivos, centrado en los medios que tienes para conseguirlo, tomar decisiones.

Buscarse la vida esta muy lejos de ser una persona obstinada que se queja constantemente porque no obtiene lo que quiere, buscarse la vida no es estar centrado en los obstáculos, o buscar por encima de todo culpables y/o querer tener la razón antes que la solución, sobre todas las cosas.

Para ello tendrás que responder a una serie de preguntas básicas que te ayudarán a orientarte hacia ellos:

¿Qué objetivo quieres conseguir: laboral/personal?

¿Qué crees que necesitas para conseguirlo?

¿Qué estás dispuesto a hacer para ello?

Pero sobre todo saber que para buscarte la vida y conseguir tus objetivos, tendrás que afrontar retos, encarar tus miedos, asumir cambios y ponerte en acción, eso es en definitiva ser un “Blver”.

A continuación te daremos alguna pauta que te puede ayudar en la consecución de tus objetivos, hay muchas que pueden servir como: salir de tu zona de confort, o trabajar en tu inteligencia emocional, pero en este caso destacamos la siguiente:

  • “Si crees, creas”
    Dependiendo de los que creas (del verbo creer) obtendrás lo que creas (del verbo crear).

Cada uno de nosotros somos y pensamos y comprendemos el mundo por las creencias que tenemos, que a su vez, son el resultado de las experiencias que hemos vivido y que nos condicionan.

Desde pequeños recibimos influencia de nuestra familia, de nuestra religión, de amigos, de la educación, estas influencias conforman nuestro mapa mental y el posicionamiento que tenemos ante el mundo que nos rodea.

En definitiva, nuestras creencias más nuestros sentidos terminan conformando el modo en el que percibimos la realidad, y esa forma es la que nos lleva al comportamiento de estímulo – respuesta que tenemos en sociedad para cada una de las situaciones que nos surgen o plantean.

Es lo que comúnmente se conoce como efecto Pigmalión, que con la fuerza y convicción de una creencia puedes influir en el comportamiento y rendimiento de una persona.