“Surfear la ola” del trabajo diario

En la jungla del mundo laboral actual, donde los plazos se acumulan y las tareas parecen interminables, es esencial aprender a surfear la ola del trabajo diario. Así como un surfista navega por las olas del océano con gracia y equilibrio, nosotros también podemos enfrentar nuestras responsabilidades profesionales con una actitud similar. Algunos de los obstáculos que nos impiden surfear son:

  • Miedos e inseguridades
  • Estrés y ansiedad
  • Falta de motivación

Las herramientas para surfear la ola

Para superar estas olas existen una serie de herramientas de carácter racional e irracional. En primer lugar, veremos las racionales:

  • Planificación y organización: establecer prioridades, organizar las tareas en función de su importancia y establecer plazos realistas. Así podremos ver que tareas son olas grandes a la hora de surfear y nos requieren un mayor tiempo y esfuerzo y cuáles son pequeñas y las afrontaremos fácilmente.
  • Formación: por muchas olas que hayas surfeado siempre se puede seguir aprendiendo. La formación es clave para surfear la ola del trabajo diario. En un mundo laboral en constante evolución, adquirir nuevas habilidades y conocimientos es esencial para mantenerse al día y ser competitivo.
  • Comparar: analizar casos anteriores en el trabajo nos ayudará a enfrentarnos a las nuevas situaciones. Nos permitirá ver cómo solucionamos realidades parecidas y qué tipo de acciones no podemos volver a cometer.
  • Evaluar contexto: es fundamental comprender los factores externos e internos que influyen nuestro entorno laboral. Las responsabilidades al igual que las olas en el mar van cambiando y son diferentes, aunque parezcan muy parecidas. Lo que funcionaba hace un año puede no hacerlo ahora.

En segundo lugar, veremos las herramientas irracionales:

  • Tratarse como a un amigo: no puedes surfear la ola del trabajo diario si no te cuidas a ti mismo. Uno tiende a ser muy exigente con uno mismo. A partir de ahora prueba a escucharte y aconsejarte como si de un amigo se tratase.
  • Integrar el fracaso como parte del proceso: ver el error como una opción de mejora. Aprender de los errores nos permite crecer, mejorar y surfear nuevas olas.
  • Ver el miedo como entusiasmo: transformar el miedo en una fuerza motivadora nos impulsa a enfrentar desafíos con valentía y determinación.
  • Motivar y contagiarse: si uno cree y está motivado con su trabajo dedicará un mayor tiempo y esfuerzo para que salga bien. Además, es fundamental inspirar y transmitir esta pasión al equipo.

Al combinar estas herramientas racionales e irracionales, podremos navegar las olas del trabajo diario con gracia, equilibrio y éxito.